Hace poco alguien conocido me comentaba que acababa de comprarse una termomix y lo fantástico que era poderse hacer sus propias mermeladas, bien no os hace falta una termomix para hacer una buen mermelada, pensar que básicamente es fruta, azúcar y 30 minutos de cocción. De todas la que yo hago la más laboriosa es la de berenjena pero merece la pena el proceso y os quedará sorprendentemente buena para los patés y los quesos, especialmente con un buen queso de cabra fresco.
Mermelada de piña.
- 1 piña.
- una vez pelada su peso de azúcar.
- 2 cucharadas de ron.
Pelamos la piña y la troceamos colocándola en el recipiente donde la vayamos a poner al fuego, le añadimos el azúcar y la dejamos reposar 4 ó 5 horas. Pasado ese tiempo la ponemos al fuego y cuando empiece a hervir la dejamos durante media hora a fuego moderado. Apagamos el fuego y le añadimos dos cucharadas de ron, la dejamos enfriar y le pasamos la batidora para que los trozos no queden tan grandes. La colocamos en botes de cristal bien cerrados y los ponemos a hervir durante doce minutos ( el agua debe cubrirlos totalmente), así nos durará todo un año.
Mermelada de Higos:
- 1 kilo de higos frescos.
- 900 gr. de azúcar.
Le quitamos el rabito a los higos y los partimos en cuatro trozos, los colocamos en el recipiente en el que los vayamos a poner al fuego y le ponemos el azúcar, lo dejamos macerar durante 4 ó 5 horas. Lo ponemos a calentar pasado este tiempo, cuando empiece a hervir lo dejamos media hora a fuego moderado, y lo retiramos del fuego. Para conservar en botes, utilizamos el mismo procedimiento que la receta anterior.
Mermelada de berenjenas:
- 1 kilo de berenjenas.
- 1 kilo de azúcar.
- media vaina de vainilla o dos clavos.
Pelamos las berenjenas y las pinchamos con un tenedor, las ponemos en remojo con agua durante doce horas, pasado este tiempo las escaldamos en agua hirviendo durante 5 ó 10 minutos y las escurrimos prensándolas, una vez hecho esto las dejamos macerar con el azúcar durante una noche. Al día siguiente ponemos al fuego junto con la vaina de vainilla cortadas por la mitad o los clavos, llevamos a ebullición y cocemos durante 30 ó 40 minutos hasta que haya espesado lo suficiente. Una vez fría trituramos con la batidora. Para conservar utilizamos el mismo proceso descrito en la primera receta.
Esta mermelada la empecé a hacer porque en verano mi padre siembra un huerto enorme y ya no sabía que hacer con las dichosas berenjenas que a nadie le gustan, entonces consulté un libro de mermeladas y conservas que tenía por casa y apareció esta receta. La verdad es que pensé que a nadie le gustaría pero os sorprenderá su sabor si la ponéis por encima de un queso de cabra fresco calentito o un buen Camembert.
Confitura de tomate:
- 1 kilo de tomates maduritos.
- 1 kilo de azúcar.
Pelamos y troceamos los tomates, estrujándolos para quitarles la mitad del líquido que sueltan, les añadimos el azúcar y ponemos a hervir durante 30 minutos. El único secreto que tiene esta confitura son los tomates, yo la hago con tomates recién cogidos del huerto, pero me imagino que si encontráis unos buenos tomates en el mercado os saldrá igual de buena. La podéis utilizar para los patés y los quesos.
Cebolla confitada:
Este año la cosecha de cebollas ha sido espectacular por lo que no me puedo resistir a enseñaros una fotografía de esas pedazos de cebollas de más de 800 gr. y al mismo tiempo os voy a dar una receta que utilizo para acompañar un buen filete a la plancha o una hamburguesa.
- tres cebollas pequeñas ( yo utilicé una de 800 gr.).
- 100 gr. de azúcar.
- 1 vaso de vino blanco.(250 ml.).
- 1/2 vaso de vinagre de cualquier tipo, de vino, de módena. etc... (125 ml.).
Pochamos las cebollas y cuando empiecen a estar transparentes añadimos el vinagre, el vino y el azúcar y dejamos hervir durante una hora.
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